12/26/2014

Cesar Hildebrandt a Nadine Heredia: ¡a su marido no lo respeta nadie!

No sé si usted sabe cuánto daño le ha causado su conducta a su marido. Entérese, señora: ¡a su marido no lo respeta nadie!

No lo respetan quienes, desde el empresariado, hablan de su sensatez cuando, en realidad, ellos confunden la sensatez con el sometimiento. No lo dude, señora: si el presidente de la CONFIEP tuviera alguna queja la llamaría a usted, no la ministra sectorial y fantasmagórica que con usted coordina ni a la "primer ministro" holográfico y decorativo que hoy apellida creo Jara y que estará allí hasta que a usted se le ocurra. Nunca como ahora las palabras "primer ministro", "gabinete", "Ejecutivo" han sonado tan vacías.

No respetan a su marido, señora, los peruanos que votaron por él creyendo que, de ganar las elecciones, él sería quien gobernaría el país. ¿Sabe usted que la actual popularidad del presidente llega al mísero 13 por ciento en el sur del país? Señora: su marido ganó las elecciones gracias al sur, que quería un cambio y que supuso que el cambio prometido por Humala se cumpliría apenas pisara palacio de gobierno.

¿Recuerda usted cuando acompañaba a su marido a los estudios de TV y en las pausas comerciales le exigía más claridad, más definición y más radicalismo seductor? ¿Creía usted en todo aquello o estaba construyendo el fantoche que la llevaría a la cima, a la portada de "Hola", a las confidencias con los principales ejecutivos de las grandes empresas?

Eso lo sabrá usted en su fuero interno. Lo que sabe la gente es que de aquel Humala que convocaba a los peruanos a cambiar algunas cosas no queda nada. Bueno, queda lo que vemos: un hombre inseguro, un presidente usurpado, una sombra, un modo del silencio.

Y no es que las promesas del Humala original anunciaran el apocalipsis. Nadie en su sano juicio quería el estatismo canceroso que ya conocíamos ni las nacionalizaciones forzadas que recordábamos como pesadillas. Nadie quería, en suma, un remedo soviético ni una sucursal cubana ni una imitación chavista en el Perú.

Lo que muchos querían y para eso hicieron ganar a su marido, señora es que esta republiquita plutocrática, donde sólo manda el dinero, fuese sustituida por una república de todos. Lo que querían los que se volvieron humalistas ante la posibilidad de que Keiko Fujimori accediese al poder es que los trabajadores volviesen a tener voz, que el Estado regulase de veras, que la CONFIEP no gobernase a periodicazos, que la agricultura de consumo interno fuese atendida, que algunos aspectos de los TLC pudiesen ser renegociados, que la minería fuese una gran opción pero no la única, que el Estado pudiese tener (como en Chile o Colombia) empresas que contribuyeran a una más justa fijación de algunos precios. En suma, que el "modelo fujimorista" que la CONFIEP procreó en barraganía con los periodistas que hoy se sienten portadores de la "única verdad" fuese corregido en parte, matizado en algunos aspectos, rectificado creativamente en otros.

¿Ve usted, señora? De eso se trataban los cambios que su marido juró realizar. Nada del otro mundo.
Y sin embargo, nada se ha hecho. Su marido pudo ser el mandatario que humanizara el liberalismo extremo que Fujimori impuso con un golpe de Estado. En vez de eso será recordado como un fraude, como un mentiroso, como un intermedio. Y usted, señora, que dice quererlo, ha contribuido decisivamente a la devastación política de su pareja.

Sus últimas intervenciones, señora Heredia, han rozado el golpismo y han constituido la más grosera intromisión de una persona sin cargo oficial ni responsabilidades formales en el manejo de la cosa pública.

¿Se siente usted triunfante? Desde el poder que le ha cedido su marido las cosas se pueden mirar de un modo muy torcido. Sobre todo si, como es el caso, son los aduladores a sueldo quienes la estimulan a seguir su plan usurpador.

Emboscar a Villanueva empleando a Castilla ese ujier de la CONFIEP, ese ideólogo de "El Comercio"- es algo que sus amigas incondicionales deben haber festejado entre risotadas. Pero sus amigas, señora, no son el país. La mayoría de la gente está harta de usted. Harta de su insaciabilidad, de su amor por la figuración, de la flagrante inmoralidad que consiste en construirse una imagen de perfil electoral con los ilimitados recursos públicos. Harta, en fin, de su indiscreta manera de ambicionarlo todo. Y harta de que su afán de ser lideresa subida en los helicópteros oficiales y repartiendo regalos subsidiados por quienes pagan sus impuestos sin duplicarse el sueldo haya supuesto erosionar la institución de la presidencia de la república y menoscabar, hasta el patetismo, la figura de su diluido cónyuge.

Señora: el pueblo eligió a su marido para que hiciera los cambios que prometió hacer solemnemente. El pueblo no la eligió a usted. Si el Perú fuese una telenovela de mal gusto usted sería la exitosa intrigante que llegó a la cima pisoteando derechos ajenos y duplicando los propios. Pero como el Perú no es todavía, felizmente, una telenovela aunque a veces, con su protagonismo zampón, lo parezca el daño institucional que usted está causando puede ser un peligro para la estabilidad democrática.

Sí, señora. Aunque los sobones no se lo digan tiene usted que saber que se ha convertido en una amenaza.

Porque al pueblo que su marido engañó le importa un comino eso del "gobierno en familia", eso de "la pareja cogobernante", eso de la señora protagonista. A la herida del programa olvidado y la traición añade usted el agravio de la suplantación. Ya es mucho. Y sus ideas, por otra parte, señora, no tienen el brillo que su entorno le dice que tienen. Son tan originales como el odriísmo, como el pradismo, como el beltranismo. Usted podría ser la muy guapa bisnieta de Enrique Chirinos Soto, que pensaba como usted pero que tenía el don del lenguaje y la gracia de la buena sintaxis.

Pregúnteles usted a los cusqueños alzados si oponerse a la elevación del sueldo mínimo es algo que el pueblo deba agradecer.

Porque, señora, aclaremos este asunto de una vez por todas: su injerencismo descarado no tiene como fin rescatar a su marido del secuestro derechista del que ha sido víctima. Al contrario, cada vez que el pálido Humala puede hacer algo por quienes creyeron en él, allí está usted, embajadora de los grandes intereses, conspirando para que "todo vuelva a la normalidad" y para que la derecha la acoja como una de las suyas. ¿Cree usted que la derecha la siente como una de las suyas? Se equivoca. Para ese papel están Keiko, PPK y hasta el García reconciliado que hoy habla del gas esquisto como salida energética del futuro (sin pensar en los pavorosos daños ambientales que su búsqueda ya está causando en los Estados Unidos). Alguien, señora, ha planteado, exageradamente, la vacancia presidencial. A quien habría que vacar es a usted.

12/25/2014

Mensaje de un profesor a los universitarios: La mayoría de nuestros estudiantes no espera calidad en la educación, sino facilidad

En julio de 2014 un profesor de la Universidad de La Serena dejó en el diario mural de la casa de estudios un mensaje relacionado con la educación y las demandas de los estudiantes, donde analizó el comportamiento de muchos jóvenes respecto a la universidad.

En el texto señala que los estudiantes no buscan calidad, sino que facilidad y hace una dura crítica sobre la falta de autoexigencia de los alumnos.

Este es el texto completo:

Hoy, cuando parte importante de mis alumnos no asiste a clases, y no precisamente para emplear el tiempo en la lectura de obras filosóficas, les pregunto por el motivo de su inasistencia, sobre todo si ya no doy clases lectivas y lo que hacemos cada semana es aclarar y discutir unas páginas que deben ser leídas antes de cada sesión.
Sólo dos o tres responden que se encuentran trabajando, mientras la mayoría permanece en silencio.
No van simplemente porque no han leído lo que debían, prefiriendo acumular la materia para engullirla de una sola vez antes de una prueba o examen final.
Esa circunstancia, unida a otras -peticiones de asistencia libre, de rendición de pruebas no en las fechas previamente fijadas sino en las que a cada uno de ellos les venga mejor, de eliminación de parte de la materia con ocasión del examen y de rebaja en la nota de presentación a éste- me han terminado por convencer de que la mayoría de nuestros estudiantes no espera calidad en la educación, sino facilidad, y que con esta última se está produciendo hace ya tiempo una mal disimulada complicidad de parte de profesores y directivos universitarios, un fenómeno que un educador argentino describe como “conspiración contra la dificultad”.
Yo, que me encuentro ya a las puertas del retiro, dejaría un solo ruego a los jóvenes y aun a mi propios colegas: en la universidad hay que reponer, a todo nivel, una cultura del esfuerzo individual.

Fuente: http://universitarioinformado.cl/mensaje-de-un-profesor-los-universitarios-la-mayoria-de-nuestros-estudiantes-no-espera-calidad-en-la-educacion-sino-facilidad/

12/23/2014

Policía vestida de civil del Grupo Terna arresta injustamente a fotógrafo (VÍDEO)

Conforme iba viendo este video sentía rabia e indignación, en mi opinión no los están preparando bien y los están mandando a la calle. Esta injusta detención ocurrió en el marco del segundo "pulpinazo", marcha contra la ley "pulpin" de Ollanta Humala.  

12/19/2014

Revelador estudio: La gente prefiere ignorar los problemas sociales

Un total de 5 estudios realizados por la Asociación Americana de Psicología (APA) en EEUU y Canadá dan cuenta que las personas menos informadas sobre temas sociales, como el cambio climático o la crisis económica, se sienten felices con esta actitud. Además, las personas que ignoran estos asuntos también depositan mayor confianza en los Gobiernos y en que sabrán encontrar soluciones a estos problemas. Los resultados podrían ayudar a establecer estrategias para que la ciudadanía se involucre en cuestiones sociales, señalan los investigadores

.

Todos sabemos la importancia de estar informados, de tener un aparato crítico importante y de lo fundamental que resulta la conciencia social para hacer la diferencia; sobre todo frente a los Estados que, lamentablemente, en muchos de los casos, cuando las administraciones llegan al poder, adoptan un rol pasivo frente a temas de protección social, laboral, de salud, etc. y en otros países el asunto pasa a mayores, como hemos podido ver en el caso de México. Sin embargo, hay estudios que señalan que las personas que menos saben de temas político-sociales o ambientales, evitan el proceso de informarse mejor y, lo que es peor, es que se sienten bien en esta postura y desplazan toda la responsabilidad (y la confianza) en los gobiernos, para que la situación cambie (incluso, cuando las críticas deben ir hacia los ropios gobiernos). Esto lo pueden comprobar, gracias a un  artículo publicado por la revista de la American Psychological Association.
Los investigadores señalan haber diseñado este estudio para intentar comprender el dicho “la ignorancia es la felicidad”, con un enfoque más social, según ha señalado el autor de la investigación, Steven Shepherd, un estudiante graduado de la Universidad de Waterloo, en Ontario (Canadá). “Los resultados obtenidos podrían ayudar a los educadores a hacer frente a importantes barreras a la hora de que la sociedad se involucre y participe en cuestiones sociales”, añade Shepherd.

Cuanto menos conocimiento, más confianza

En uno de los 5 estudios realizados en esta investigación, los participantes que se sentían más afectados por la recesión económica evitaron la información sobre la capacidad de su Gobierno para conducir la economía. Sin embargo, las mismas personas no evadieron la información cuando se trataba de noticias positivas.

En este caso, la muestra incluyó a 197 norteamericanos, con una edad promedio de 35 años (111 mujeres y 89 hombres), que habían recibido anteriormente información compleja sobre la economía y habían respondido a una pregunta acerca de cómo les afectaba esta situación de manera directa.

En otro estudio, que se realizó para establecer los vínculos y poner a prueba la confianza, la dependencia y la actitud de evitar la información, los investigadores dieron una descripción que podía ser simple o compleja sobre la economía a un grupo de 58 canadienses, con una edad promedio de 42 años y compuesto por 20 hombres y 38 mujeres.
Los participantes que recibieron la descripción más completa y profunda sobre el tema, indicaron altos niveles de sentimientos de desamparo por la crisis económica, una mayor dependencia, y confianza en el Gobierno a la hora de manejar la economía, así como un deseo muy bajo de saber más sobre la materia.

“Y esto sucede a pesar de que deberíamos tener menos confianza en alguien para gestionar con eficacia algo que es más complejo“, ha explicado el coautor de la investigación, Aaron C. Kay, doctorado de la Universidad de Duke. “En cambio, las personas tienden a responder a este tipo de situaciones ‘externalizando’ el problema y dejándolo en manos del Gobierno, lo que a su vez hace que se deposite más confianza y se sea más dependiente. En última instancia, se evita aprender más sobre la situación, para así poder seguir confiando ciegamente en la labor Gobierno“, comenta Kay.

En un tercer estudio, 163 estadounidenses con una edad promedio de 32 años (70 hombres y 93 mujeres) dieron su opinión sobre la complejidad de la gestión de los recursos naturales y luego se les comentó que las reservas de petróleo de Estados Unidos tienen una duración de menos de 40 años. Luego, se les pidió que respondieran a diversas preguntas para evaluar su resistencia a aprender más sobre el tema.

En este caso, las personas que reconocieron previamente no saber nada sobre este tema, no sólo evitaron la información negativa al respecto, sino que incluso llegaron a mostrarse más reticentes a saberlo cuando el asunto era de actualidad, como en el caso de una inminente escasez de petróleo en los Estados Unidos.

Acercar los problemas al ámbito personal

Otros 2 estudios dejaron en evidencia que los participantes que recibieron información detallada sobre las fuentes de energía, depositaron mayor confianza en el Gobierno que aquellos que recibieron información de una forma superficial. En estos casos, los investigadores preguntaron a 93 personas (49 hombres y 44 mujeres) de Canadá, concretamente a estudiantes de grado en dos grupos separados.

A partir de estos resultados, los investigadores señalan que “más allá de restar importancia a los aspectos catastróficos, los educadores deberían aprender a explicar los temas sociales problemáticos de manera que los hagan fácilmente digeribles y comprensibles, con un claro énfasis en lo local y la causas que estos problemas pueden tener a nivel individual“.

Por otro lado, recomiendan realizar una mayor cantidad de investigaciones para poder determinar cómo reaccionaría la gente a la hora de enfrentarse a otros asuntos de importancia como la seguridad alimentaria, la salud, la desigualdad social, la pobreza o los conflictos éticos, y bajo qué condiciones las personas tienden a responder con más o menos participación y con un real interés. Los investigadores hicieron públicos los resultados del estudio en Journal of Personality and Social Psychology.

Fuente: http://www.elciudadano.cl/2014/12/17/133483/revelador-estudio-la-gente-prefiere-ignorar-los-problemas-sociales/