1/31/2016

¿Cómo actuó el Perú durante la Segunda Guerra Mundial?



La Segunda Guerra Mundial fue la mayor contienda bélica de la Historia

Al declararse la guerra europea después de la invasión a Polonia por los alemanes el 1° de septiembre de 1939, el Perú permaneció neutral, y no fue sino hasta seis semanas después del ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941 que motivó la entrada de Estados Unidos a la II Guerra Mundial que el Perú rompió relaciones diplomáticas con el Eje (Alemania, Italia y Japón), pero no declaró la guerra a Alemania y Japón sino hasta el 12 de febrero de 1945, para ser admitido como miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas.

La ONU fue fundada el 24 de octubre de 1945 por los 51 miembros que firmaron la "Carta de las Naciones Unidas" en la Segunda Guerra Mundial contra los países del Eje.

Si bien Benavides había mostrado alguna simpatía hacia el fascismo italiano y español, Manuel Prado apoyó firmemente la causa aliada desde que asumió la presidencia el 8 de diciembre de 1939, y por este motivo el presidente peruano fue el único presidente latinoamericano que visitó a Roosevelt durante la guerra. No se llegaron a enviar tropas, pero sí, algunos peruanos participaron voluntariamente enlistándose en las tropas aliadas.

El presidente peruano Prado y Roosevelt
Un primer incidente se produjo el 31 de marzo de 1941, cuando cinco buques de la Marina Mer­cantil Alemana, internados desde 1939 - el München, el Hermonthis, el Montserrate y el Leipzig en El Callao y el Fries­land en Paita, intentaron zarpar sin contar con el permiso de las autoridades peruanas.

Los dos primeros lograron salir a mar abierto, pero fueron alcanzados al poco tiempo, siendo incendiados por sus mismas tripulaciones. Lo mismo sucedió con el Leipzig y el Monserrate, aunque este último no logró hundirse, fue reparado, y posteriormente rebautizado como BAP Callao. El Friesland, se hundió frente a Paita al día siguiente del Leipzig. El incidente tuvo consecuencias políticas al conllevar la confiscación de los navíos restantes y también de los aviones de la compañía alemana Lufthansa.

Un hecho poco conocido es que el diplomático japonés Saburo Kuruso que desempeñaba el cargo de embajador de Japón en Estados Unidos durante el ataque a Pearl Harbor, fue anteriormente cónsul de Japón en el Perú, su hija Jaye, estudió en colegio peruano. Él negó siempre haber sabido con anticipación del alevoso ataque sin declaración de guerra.


En los meses siguientes, una serie de leyes restringieron las actividades económicas y financieras de los ciudadanos alemanes, italianos y japoneses, decretándose también la confiscación de empresas y el cierre de los colegios y las asociaciones alemanas.

Entre 1942 y 1944, un total de 370 ciudadanos alemanes fueron de­portados del Perú. A menudo esposas e hijos peruanos siguieron voluntaria­mente a los padres de familia. El temor a la presencia de posibles espías nazis en Perú, la ruptura de las relaciones diplo­máticas con los países del Eje y la colaboración con los Estados Unidos, llevaron al gobierno peruano a decidir la expulsión de alemanes, italianos y japoneses del te­rritorio peruano.

A los residentes de los países del Eje en el Perú los pusieron bajo estricta vigilancia, especialmente a los japoneses que eran numerosos, ya que desde antes de la guerra se les miraba con sospecha, por la política expansionista de Japón en el Pacífico; se temía que pudiesen sabotear puertos peruanos de donde salían materias primas para ayudar a los aliados. Una gran cantidad de japoneses fueron recluidos primero en un hotel en Chaclacayo, y luego deportados a los campos de concentración Cristal City, Kennedy y Seagoville en los Estados Unidos, muchos ya no regresaron y otros lo hicieron después de la guerra.

Japoneses siendo deportados a un campo de concentración de Estados Unidos

Entre los alemanes deportados, se encontraba el arqueólogo alemán Max Uhle. En tiempos de guerra suceden en todas partes arbitrariedades a veces incontrolables, es parte de la naturaleza humana.

La política de deportaciones fue más estricta con los japoneses y no demasiado con los alemanes que eran pocos, y menos aún con los italianos que tenían mucho poder económico, siendo algunos dueños del Banco Italiano, que incluso no fue confiscado sino que fue adquirido por la familia Romero en febrero de 1942 y se le cambió el nombre a Banco de Crédito (hoy BCP)
.
Vale la pena mencionar, que en los años previos a la guerra, durante el gobierno de Benavides, se dio una ley en 1936 que prohibía la inmigración de grupos raciales, en su artículo 3 decía lo siguiente:
"Queda prohibida la inmigración en grupos raciales. Sólo será permitida la de grupos ocasionales, como turistas, comisiones científicas o artísticas, comisiones estudiantiles y congregaciones religiosas"

Si bien esta ley, estaba dirigida a cualquier grupo racial, no permitió que inmigrantes judíos que huían del nazismo en Alemania, pudiesen llegar al Perú. La comunidad judía que ya estaba afincada en nuestro país, se organizó para lograr que algunos intelectuales y artistas, pudieran hacerlo.

Finalmente, esta anacrónica y vergonzante ley, fue derogada en 1945 durante la presidencia del patricio arequipeño Don José Luis Bustamante y Rivero. Sin embargo, cabe mencionar que leyes similares, están vigentes en varios países europeos y también en los Estados Unidos.

La ciudad alemana de Dresde luego del bombardeo de aviones británicos y estadounidenses

En Arequipa la comunidad alemana estaba bien asentada. Desde el siglo XIX empezaron a llegar algunos inmigrantes alemanes, siendo bien acogidos por la comunidad arequipeña. En 1898, Ernst Günther y el técnico Rehder establecieron la Fábri­ca de Cerveza Pilsener, convertida más tarde en Compañía Cervecera del Sur del Perú, Cervesur.


Seguramente el alemán más conocido de Arequipa fue Federico Emmel, alcalde de la ciudad entre 1926 y 1930. Además de realizar gestiones importantes para me­jorar el aprovisionamiento en agua y la salud pública, trajo, entre otras co­sas, medicamentos desde Alemania y estableció puestos de salud, fue tam­bién en 1937 uno de los fundadores del Colegio Peruano Alemán Max Uhle.


El señor Emmel y su hermano tenían una representación de productos fotográficos “La Casa Emmel”, ambos sufrieron la deportación a un campo de concentración de Estados Unidos, eran amigos de mi padre, y al terminar la guerra volvieron a Arequipa, afortunadamente, encontraron su negocio, tal cual como lo habían dejado.

A finales de 1945, durante el gobierno del presidente Bustamante, el Perú levantó las medidas restrictivas impuestas a ciudadanos alemanes. Asi­mismo, organizó la repatriación de los peruanos, que al estallar la guerra se encontraban en Alemania y que no podían regresar al Perú mientras la guerra impedía la travesía por el At­lántico. Finalmente, en 1951, el Perú re­anudó las relaciones diplomáticas con la República Federal de Alemania.

Como suele suceder en los conflictos humanos, durante la guerra se realizan actos heroicos pero también atropellos y desmanes, como el saqueo de negocios japoneses con la tolerancia de la policía, y la deportación de familias enteras.

La política peruana de apoyo a la causa aliada, contrastó con la de Argentina, que durante todo el período, de 1930 a 1945, la República Argentina mantuvo una política opuesta a los intereses de Estados Unidos y sus aliados y con declarada simpatía por los países del Eje, en especial Alemania e Italia. Terminada la guerra y durante el gobierno de Perón, muchos nazis fueron acogidos por Argentina, que sirvió de puerta de entrada a otros países de Sudamérica, incluyendo Perú. 

Nazis en Argentina
Los nazis escapaban de Europa vía Italia y Suiza, usando pasaportes con nombres falsificados con la colaboración del Vaticano, lo cual es coherente con la simpatía poco disimulada que Pío XII tenía por el nazismo, ya que nunca durante la guerra, dijo una sola palabra a favor de los judíos, que eran asesinados en la misma Roma.

Más tarde, la historia le pasaría la factura a la Argentina por esa actitud. Durante la Guerra de las Malvinas, Estados Unidos jugó un papel importante a favor de Inglaterra, prestándole apoyo logístico y tecnológico. El motivo era doble, Inglaterra era el socio más importante dentro de la OTAN, el aliado con el que luchó y venció a Hitler con la sangre de cientos de miles de sus jóvenes, y por otro lado, Argentina apoyó sin disimulo a los regímenes fascistas de Franco, Hitler y Mussolini.



Si bien estos acontecimientos durante la II guerra son vistos ahora de una manera retrospectiva, como algo que ya pasó; sin embargo hay que ponerse en el ánimo de las personas que vivieron en esa época en el Perú y tenían conciencia de lo que estaba pasando.

Al comienzo de la guerra, se tenía confianza en que Francia e Inglaterra con sus poderosos ejércitos derrotarían a los alemanes como lo hicieron en la Primera Guerra Mundial; sin embargo, cuando iban cayendo uno a uno los países europeos, Polonia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y finalmente Francia en pocas semanas, empezó el temor que derrotaran también a Inglaterra y luego las invasiones pasaran a América. Ya en diciembre de 1939, el acorazado Graf Spee fue hundido por su propio capitán para que no caiga en manos de los ingleses, después de una batalla frente a Montevideo en el Uruguay, hecho que motivó que el gran escritor austriaco Stefan Zweig de origen judío, se suicidara en Río de Janeiro, al ver que la guerra ya alcanzaba a América y no había más ya un lugar para huir.

Para agravar las cosas, entre 1941 y 1942, Perú se encontraba en guerra con el Ecuador; en esta guerra, paracaidistas peruanos tomaron el puerto ecuatoriano Puerto Bolívar el 31 de julio de 1941, fue la primera vez que se usaron paracaidistas en América, solo tres meses después que los alemanes los usaron en la invasión de Dinamarca, Holanda, Noruega y Creta, por primera vez en el mundo. En este conflicto con Ecuador.

Había pues una sensación de inseguridad, los rumores causaban efecto, decían que se avistaban submarinos japoneses en la costa peruana, que planeaban invadir el Perú para abrir otro frente a los ejércitos aliados y debilitarlos en Europa y el Pacífico; sin embargo, aún en épocas de peligro, no se deja de soñar en un futuro mejor, la gente hacía planes, “cuando termine la guerra, me caso”, “cuando termine la guerra, pongo un negocio”, “cuando termine la guerra, me compro un automóvil”; fueron años que marcaron para siempre a las personas que los vivieron, e incluso a los niños que ya habían nacido, y que de alguna manera, subconscientemente, absorbieron lo que sentían sus padres.

- Documental recomendado: HELLSTORM. Narra la historia desde otra perspectiva y que invita a la reflexión.


- Enlaces recomendados en Facebook:
* Asociación de Estudios del Socialismo Nacional
* Librería Europa

9/20/2015

Algunas razones por las que Chile no devolverá el Huascar

ASOMBRO MUNDIAL ACERCA DEL HUASCAR

Cuando Theodore Roosevelt, ex-Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (1901-1909), visitó a la Armada Chilena en Noviembre de 1913, estando a bordo del Crucero O’Higgins y ante el almirantazgo chileno dijo: "Necesito hacer una peregrinación para visitar el monitor "Huáscar", el más famoso y recordado blindado que haya existido y en el cual se ejecutaron los actos de heroísmo mayores que jamás se han hecho en otro blindado de cualquier nación del mundo"

La prensa inglesa decía por aquellos días de 1879 en "The Standard" del 28 de Agosto "Es posible que algunos de los hechos atribuidos al "Huáscar" sean exagerados, pero es evidente que el Capitán Grau es un marino muy bravo y muy hábil. Su atrevimiento en atacar fuerzas superiores y viveza para pasar, por decirlo así, entre los dedos del enemigo, son muy excepcionales, y luego cuando se escriba la historia de la guerra, se verá que los hechos verificados por el "Huáscar" serán lecciones de mucho valor".

"Le Matin" de París se ocupó cuando la pérdida del "Huáscar" de este modo: "El "Huáscar" representa en la historia naval del Perú un caso único, por su gesto gallardo y heroico. Estuvo comandado por el Almirante Grau que dejó con su muerte un futuro igual al que dejó el Almirante Nelson en la batalla de Trafalgar".

Luego del combate de Angamos, otros dos diarios extranjeros publicaron las siguientes noticias con fecha 10 de octubre de 1879: El Times de Londres: "El Huáscar es un barco histórico, que figura en todos los combates navales en el curso de la guerra; ha bombardeado las poblaciones de los chilenos (solamente aquellas fortificadas) , perseguido y capturado sus buques transportes y ha sido por varios meses el terror de la costa chilena. Al mando de un hábil y valiente oficial y tripulado por hombres excelentes, el Huáscar ha sido siempre un formidable adversario".

El Heraldo de Nueva York : "No se necesita haber estado del lado del Perú en la desgraciada guerra de Sudamérica, para lamentar que el gallardo Huáscar haya sido capturado por los chilenos. Algo que parecía buena suerte, pero que probablemente no era sino competencia en su manejo, ha colocado repentinamente a este buque entre los más famosos que han surcado aguas americanas. Ninguna empresa era demasiado grande ni demasiado pequeña para él. Que mantenga su antigua reputación ahora que se halla en otras manos es muy dudoso, porque comandantes tan hábiles como Grau no hay muchos".

El 14 de octubre, el representante del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica en el Perú, Isaac Christiancy, emitió al Secretario de Estado de su país un informe sobre el combate de Angamos en los siguientes términos: "Esta pequeña nave bajo la inteligente dirección del almirante Grau tuvo por cerca de cinco meses no solamente estorbada sino completamente paralizada a toda la flota chilena, incluyendo dos enormes acorazados, y mantuvo abierta la comunicación por mar para los transportes peruanos desde el norte del Perú hacia Arica... La desaparición de ese buque cambia por completo el aspecto de la guerra y da a los chilenos el control del mar... El gobierno peruano esta haciendo máximos esfuerzos para compensar la pérdida del Huáscar y procura adquirir otras eficientes naves, pero será difícil encontrar al hombre que ocupe el puesto de Grau, hombres tales no son a menudo hallados en ninguna parte...".

Tanto lo escrito por El Heraldo de Nueva York como lo escrito por el representante del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica en el Perú, Isaac Christiancy, tenían el carácter de premonitorio porque en el terreno de los hechos el "Huáscar" en manos chilenas jamás repetiría sus momentos de honor y gloria.

Respecto a las correrías del "Huáscar" el historiador Chileno Benjamín Vicuña Mackena escribe el siguiente testimonio: "Las frecuentes, atrevidas y sobre todo impunes excursiones del "Huáscar" en las costas de Chile comenzaban a producir en el ánimo del país un sentimiento de rubor parecido al de la estupefacción, y en el cerebro de sus mandatarios una emoción semejante al vértigo. Era imposible someterse por más largo tiempo a aquella perenne vergüenza y soportar que un buque mal marinero y tres veces menos guerrero que cualquiera de nuestros blindados, viniese a manera de capricho o de mofa a retarnos en nuestros propios puertos".

Jacinto López, Historiador venezolano, escribió acerca del "Huáscar": "Mientras este solo buque peruano, el "Huáscar" subsistiese; mientras el "Huáscar" estuviera en el mar, mientras Grau estuviera en el "Huáscar", Chile no desembarcaría un solo soldado en territorio peruano y las hordas de la conquista se pudrirían en Valparaíso y Antofagasta en la larga espera del desenlace de la guerra del "Huáscar" contra toda la escuadra chilena. Este es un hecho sin precedente en la historia de las guerras navales del mundo entero, el "Huáscar" prestó servicios incomparables. El solo hizo la guerra naval. El solo protegió al Perú contra la invasión. El solo hizo la obra de una escuadra. Este es el interés y la lección de esta historia. Esta es una epopeya como la de la independencia. Este es el pedestal de Grau y la gloria del Perú. Este es el milagro de la guerra naval en la guerra del pacífico". Nueva York, Diciembre 1930. "Historia de la guerra del guano y el salitre".

En el despacho de la Reina Isabel II existe dos cuadros de los dos más grandes héroes navales, uno es de Nelson y el otro es de Grau.

Somos Grau… seámoslo siempre.

7/31/2015

La sospechosa muerte del dictador Adolfo Hitler

¿En verdad murió el 30 de abril de 1945? No hay pericia, no existen fotos, ni películas, ni registro de su voz, no hay cuerpo, no hay autopsia. No hay nada que confirme la muerte de Adolfo Hitler, responsable de uno de los genocidios más grandes de la historia de la humanidad. Aquí un síntesis del caso.



En el 2009, medios de prensa europeos informaron que un equipo de investigadores de la Universidad de Connecticut (EE.UU.) accedió al supuesto cráneo de Adolfo Hitler, que venía siendo exhibido desde hacía décadas en Moscú. Ellos le realizaron pruebas de ADN y concluyeron que el resto óseo correspondía a una mujer.

Según la historia oficial, Hitler pasó sus últimos días encerrado en el búnker construido bajo la Cancillería del Tercer Reich. Allí dictó las últimas órdenes y su testamento. En ese lugar se habría suicidado junto a su esposa Eva Braun, el 30 de abril de 1945. Los cadáveres de ambos habrían sido incinerados posteriormente, lo que podría explicar la ausencia de restos.

En la tarde del 1 de mayo de 1945, Ia radioemisora de Hamburgo interrumpe su programación para anunciar la muerte del Führer “quien había caído luchando hasta su último aliento contra el bolcheviquismo en su puesto de comando”, dijo.
Ante el anuncio, los rusos dudaron. Según la agencia oficial soviética Tass, esa noticia era un nuevo artificio fascista.

El Comercio informó la muerte de Hitler en la portada del 1 de mayo de 1945



La huída de Hitler de Alemania

Después de 24 horas de la caída de la capital alemana (Berlín), un departamento especial del ejército soviético inicia la búsqueda de Hitler y otros altos mandos nazis. Los agentes comunistas rastrearon la zona, reunieron todas las pruebas de restos humanos que hallaron y declararon que ninguno pertenecía al Führer.

Según el historiador especializado en nazismo, Carlos de Napoli, la falta de evidencias sobre los últimos días de Hitler en Berlín solo se puede explicar de una forma: que este último no estuvo allí durante la caída del Tercer Reich.

Un papel importante en esta historia lo desempeñó el puesto avanzado de la oficina alemana de la Cancillería Imperial, ubicado en Berchtesgaden: el núcleo de poder nazi donde el propio Hitler eligió vivir desde 1923.

Según la investigación de De Napoli, Hitler pasó el final de la guerra en este lugar debido a su ubicación estratégica, donde se escondía una ciudad subterránea compuesta por 6 kilómetros y 700 metros de túneles, que en ese entonces, era desconocido por los Aliados.

Asimismo se construyó un búnker privado para Hitler denominado Berghof en la zona montañosa llamada Obersalzberg, junto al pueblo de Berchtesgaden. En ese lugar Adolfo Hitler y su amante Eva Braun pasaron mucho tiempo durante la década de 1930, y posteriormente se dice que habrían escapado hacia su estancia final: la Patagonia Argentina.

“La fuga de Hitler no hubiera sido posible sin un acuerdo militar entre los nazis y los norteamericanos, que consistía en la salida (de Alemania) de hombres, divisas y tecnología militar para reutilizar todo esto contra el comunismo, a cambio de inmunidad para los nazis y el reciclaje de estos en la estrategia bélica norteamericana”, explica el investigador Abel Basti, quien por más de 20 años se ha encargado de desentrañar el escape del Führer a su país, la Argentina.

Sobre su escape de Alemania todas las teorías que ubican a Hitler huyendo, específicamente de Berchtesgaden, coinciden en que su primer destino fue el puerto de Horten (Noruega) donde funcionaba la base de submarinos del Tercer Reich.

Durante el tiempo en que se llevaron acuerdos secretos en contra del avance soviético se movilizaron más de 40 submarinos nazis a distintas partes del mundo en los que se encontraban altos jerarcas del ejército alemán. Hoy en día se conocen cientos de casos de exiliados en países como Argentina, Chile, Uruguay, entre otros.

La llegada a la república argentina

A mediados de 1945 dos submarinos alemanes se rindieron en la base naval de Mar de Plata, el U530 lo hizo el 10 de julio y el U977 el 17 de agosto. Sin embargo los Estados Unidos acusaron, en el llamado “Libro Azul”, al gobierno de Juan Domingo Perón de haber ordenado trasladar jerarcas nazis en los submarinos, aunque este negó tal acusación.

En una entrevista, Abel Basti hace mención al testimonio de la viuda del capitán Heinz Schaeffer –capitán del submarino U977-, el cual revela que Hitler viajaba en un sumergible distinto al que tripulaba su marido y que desembarcó al sur de la Patagonia Argentina.






A esto se suman unos supuestos archivos desclasificados del FBI en el que se encuentra un documento fechado en agosto de 1945. En este se lee que el informante no identificado, afirma ser una de las cuatro personas que recibió a Hitler y otros alemanes en Argentina, específicamente en la Península de Valdés, golfo de San Matías o también llamado Caleta de los Loros. La persona brindó tal información a cambio de asilo político.

Según las investigaciones de Abel Basti, fue durante los dos primeros mandatos del ex presidente argentino Juan Domingo Perón, que Hitler vivió en la hacienda San Ramón, a unos 15 kilómetros de Bariloche, ciudad considerada uno de los centros de refugio de criminales nazis más importantes del mundo.

Por su parte el historiador Patrick Burnside sostiene en su libro “El escape de Hitler”, que tras un paso por la estancia San Ramón, el Führer se instaló de manera secreta en lo que hoy se conoce como la mansión Inalco, una asombrosa propiedad a la que se llega por el brazo Ultima Esperanza del Lago Nahuel Huapi (Bariloche), que junto a varias hectáreas habría sido comprada por alemanes al arquitecto Alejandro Bustillo (conocido por haber construido inmuebles para la colonia alemana en la zona).

Algunos historiadores afirman que en aquel lugar se encuentran las tumbas del Führer y Eva Braun. Y otros, como Abel Basti, sostienen que el Führer no murió en Argentina, sino que, tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón en la llamada Revolución Libertadora (1955), escapa a Paraguay -al igual que otros nazis- adoptando el seudónimo de Kurt Bruno Kirchner.


Décadas han pasado y pese a todas las teorías esbozadas hasta ahora, no existe la prueba irrefutable de que Adolf Hitler haya vivido en la Argentina al finalizar la Segunda Guerra Mundial. La verdad aún se mantiene oculta y lejos de revelarse a cabalidad mientras se mantenga el secretismo en torno al desenlace de una de las figuras más funestas de nuestra historia.

(Diego López Marina)
Fotos: Agencias

Fuente: El Comercio

7/22/2015

Panamá demostró ser más que México

Un partido vergonzoso es el que protagonizaron las selecciones de fútbol de México y Panamá.
La selección mexicana pasa a la final pero no hay nada que celebrar, no celebraron los jugadores, no celebró el piojo. Panamá demostró ser más en la cancha con diez hombres.
México pasa a la final con dos penales que, para mí, no existieron. Hoy los árbitros ensuciaron el fútbol a más no poder.
En serio, qué partido tan vergonzoso, si muchos creemos que la CONMEBOL es una mierda la CONCACAF lo es aún más.
En la reciente Copa América México terminó eliminado en primera ronda y ahora jugará la final de la Copa de Oro, eso no sucedería en Sudamérica.
Si yo siendo peruano sentí una ligera sensación de impotencia viendo este partido, me pregunto cómo andarán los panameños.
Ese árbitro estadounidense ‪Mark Geigger‬ que se dedique a otra cosa.


5/24/2015

Los mexicanos que pelearon por Adolf Hitler en la Alemania Nazi

Como canciller de Alemania, a partir de 1933, la oratoria de Adolf Hitler se transmitía y repetía por todos los medios de la época: prensa, cine y principalmente radio. Sus llamados para defender la patria trascendían fronteras y tuvieron eco en México, al grado de que en el preludio de la Segunda Guerra Mundial cientos de mexicanos viajaron a Europa para sumarse a las filas del ejército hitleriano.

Algunos de ellos habían nacido en las fincas cafetaleras del Soconusco en Chiapas y apenas habían cumplido 18 años. Al llegar a Alemania rechazaban la nacionalidad mexicana para enrolarse en algunas de las divisiones de la Wehrmacht, la maquinaria de guerra nazi. Pelearon en diversos frentes de la guerra en Europa. Algunos alcanzaron grados de oficiales. Muchos de esos mexicanos dejaron sus vidas en los combates contra el ejército soviético.

Los que sobrevivieron a la derrota nazi algunos escaparon a México, Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay o Bolivia.

Mexicanos que pelearon para la Alemania Nacional Socialista

Discurso de Adolf Hitler que te hará reflexionar: